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La leyenda de Ji Ji Ji

Cuentan los fans que detrás de «Ji Ji Ji» hay una historia siniestra: cuatro chicas de vacaciones en Mar del Plata en el verano de 1985, un desconocido que las invita a un boliche, una que se queda porque se siente mal, y un final que cambia según quién lo cuente. Es leyenda urbana, y la desmintió el menos sospechable de todos: el propio Indio Solari, que en 2007 explicó que el tema habla de paranoia y psicopatía, y que el título representa una risa perversa. La leyenda, igual, sigue circulando de previa en previa — y acá está contada como lo que es.

Leyenda La historia que circula arranca siempre igual: verano de 1985, cuatro chicas de vacaciones en Mar del Plata conocen a un chico que las invita a un boliche. Una se queda porque se siente mal. De ahí en adelante, cada versión elige su propio final, y todos son siniestros. Si a vos te la contaron distinta, no sos la excepción: nadie la contó nunca igual dos veces, y eso es justamente lo que delata a una leyenda urbana. Acá va rotulada como lo que es — una historia que los fans se pasaron de mano en mano hasta dejarla pegada al tema para siempre. — RES-08

El que la desarmó fue el propio autor. En una entrevista con Rolling Stone en 2007, el Indio Solari negó la leyenda de punta a punta: «Ji Ji Ji» habla de paranoia y de psicopatía, y el título representa una risa perversa. Es, explicó, un tema sobre la paranoia de la droga — no sobre la experiencia de drogarse, sino sobre lo que le pasa al que queda a la deriva adentro de esa situación. — hecho · RES-08

Los papeles del tema están en orden: es de Oktubre (1986), lo compusieron Solari y Beilinson, y en el disco figura como «Jijiji», pista 7, con 5 minutos 34 de duración. — hecho · RES-08, RES-20

Lo contó Indio Solari (en «Recuerdos que mienten un poco») Años después, en sus memorias —que él mismo presenta como apenas su versión—, el Indio volvió sobre el punto y dijo lo mismo que en 2007: el tema sí tenía que ver con la droga, pero como prisma, no como crónica. La risita del título es la risita crispada, medio perversa, del que está pasado; la cocaína en sí es inerte y no es culpable de nada; lo que importa es lo que le pasa al que queda a la deriva. Dos fuentes del mismo autor, separadas por años, diciendo lo mismo. Y dejó además dos confesiones de autor: el interludio instrumental —justo la parte que más pega en vivo— nunca le gustó, y los versos que cierran la letra impresa en el sobre interno de Oktubre no se oyen en el disco: eran lo que cantaban sobre la melodía instrumental del final. — RES-22

Lo contó Alfredo Rosso (citado en las memorias del Indio) Alfredo Rosso, citado en esas mismas memorias, aportó la definición musical: «Ji Ji Ji» es un tango metamorfoseado con «House Burning Down» de Jimi Hendrix. Quedate con esa imagen: el himno ricotero por excelencia sería, en el fondo, un tango cruzado con Hendrix. — RES-22

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