Los mitos del Indio
Durante treinta años circularon sobre el Indio Solari media docena de historias sin una sola prueba a favor: que fue profesor de educación física en el Colegio Militar durante la dictadura, que vivía escondido en una mansión imposible de encontrar en el laberinto de Parque Leloir, que nunca salía de su casa y que cuando salía se disfrazaba, que lo cuidaba una jauría entrenada para atacar a un silbido del dueño. La más difundida de todas fue el supuesto romance con Karina Rabolini, y esa sí tuvo desmentida: la propia Rabolini dijo que le encantaría que fuera cierto, pero que no es para ella. Las otras cuatro siguen exactamente donde estaban: sin confirmar y sin desmentir.
Leyenda Durante treinta años circuló, sin que nadie mostrara jamás una prueba, un puñado de historias sobre la vida privada del Indio Solari: que había sido profesor de educación física en el Colegio Militar durante la dictadura; que vivía en una mansión imposible de encontrar, perdida en el trazado laberíntico de Parque Leloir; que no salía nunca de su casa, y que cuando salía se disfrazaba para que nadie lo reconociera; que una jauría entrenada cuidaba la propiedad y atacaba al intruso a un silbido del dueño. Ninguna de las cuatro tiene desmentida ni confirmación fichada: quedan tal cual circularon, rotuladas como lo que son. — RES-08
Leyenda La quinta, la más repetida de todas, fue un supuesto romance entre el Indio y la modelo y conductora Karina Rabolini. Creció durante años hasta volverse una de las leyendas urbanas más citadas de todo el universo ricotero, alimentada por el mismo hermetismo que sostenía a las otras cuatro: si nadie te ve, cualquier historia sobre vos es difícil de descartar del todo. — RES-08
Esta sí tuvo respuesta directa de una de las dos partes. Rabolini la desmintió públicamente, con elegancia: «la verdad es que me encantaría que fuera así, pero creo que no es para mí». Es la única de las cinco historias con un desmentido de alguien involucrado — las otras cuatro nunca tuvieron ni esa cortesía. — hecho · RES-08
Que un cantante masivo termine rodeado de historias como estas no es casualidad: la banda armó su carrera entera esquivando la televisión y la prensa —contado en difusión sin tele—, y esa ausencia deliberada es el combustible perfecto para que el público invente el resto. Cuanto menos te ve la cámara, más te imagina la gente. Con el mismo mecanismo de fondo funciona otra leyenda de la casa, la que discute si detrás del nombre de la banda hubo o no una persona real: la tiene contada Patricio Rey. — hecho · RES-07